Acabamos de apearnos del tren que nos ha traído hasta Aranjuez. Después de admirar su arquitectura neomudéjar, salimos al exterior y dirigimos nuestra mirada hacia un pequeño edificio que se levanta a la izquierda de la estación. Sobre su puerta de entrada, unas grandes letras de color blanco conforman una palabra: CORREOS. Estamos ante la antigua estafeta postal de la estación de ferrocarril ribereña.
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| Detalle de la puerta de acceso del edificio de Correos, con el rótulo indicador de su uso. (Fotografía; Mario Sánchez Cachero). |
