El ferrocarril ha sido durante décadas uno de los pilares fundamentales del reparto del correo, contando con vagones y furgones específicos que constituyeron auténticas oficinas postales móviles, los famosos ambulantes, o con composiciones completas dedicadas al transporte y la clasificación de las cartas y paquetes postales. Un ejemplo de estos trenes al servicio de la correspondencia es el que traemos hoy a esta bitácora, un tren postal, el AM35.
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| Fuente: Colnect |
